
CAMINO PERFECTO
Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mi. (Juan 14:16)
Las escrituras, sin duda, dan testimonio de nuestro Señor Jesucristo en cuanto a la descripción de su persona como Salvador, como el sacrificio perfecto para redimir a la humanidad, como el Siervo humilde y agradable. También la claridad de su mensaje puede reflejarse en retrospectiva en todo el Antiguo Testamento. Su inmenso Amor, su Misericordia infinita, su Compasión.
Toda la persona de Jesús es maravillosa, admirable. Cuando tomamos este nombre, que se autodesignó: Camino. El Camino. No es UN camino, es EL Camino. Un Único Camino para llegar al Padre, y es él. El Salmo 18:30-a dice: “En cuanto a Dios, perfecto es su camino…”- No podemos errar si vivimos para seguirle, para transitar por este camino perfecto.
Permancer en el Camino es un esfuerzo continuo que cada uno de nosotros debe estar dispuesto a hacer. Porque si nos desviamos, andaremos en tinieblas, no tendremos dirección, nos alejamos de nuestro Padre (1 Juan2.11). Nuestro andar se ilumina con la verdad de su Palabra y es un andar de entendimiento, de aprendizajes, de crecimiento y desarrollo como seres humanos completamente espirituales.
No hay mejor elección que seguir a Jesús, el nos lleva de manera perfecta a nuestro Padre, no nos desviará, no nos hará dar pasos en falso, ni errar en nuestras pisadas, él endereza nuestros pies, encamina todo nuestro vivir hacia la bondad, la paz, la templanza, la fe, el amor y todo lo que edifica a nosotros mismos y a quienes nos rodean.
No perdamos el paso, no claudiquemos. Si el Camino es perfecto y nuestros pasos son milagrosamente enderezados por su poder y amor, no desviaremos los ojos de la meta, llegaremos al sitio prometido… para siempre.
Dios es fiel.
Alba Luisa Chávez Toro. IEU – San Carlos, Ñuble.